Noticias Alrededor de la Provincia
LA EXPERIENCIA CHIHUAHUENSE
De Corazones Inquietos, el boletín
de noticias de Monasterio del Tagaste.
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Mayo 2005 -- México, para la mayoría
de estadounidenses es un país con quien comparten una frontera
al sur; un país que les brinda la oportunidad de escapar del
invierno para encontrar un clima más calido y poder en el nadar,
surfear, en fin disfrutar de sus playas. Tuve la suerte de estar en
México durante los meses de invierno aquí en los Estados
Unidos, desde el 28 de Octubre de 2004 hasta el 1ro de Marzo
de 2005. Mi estadía en este país fué muy diferente
a la que las propagandas vacacionales de los centros turísticos
describen.
Por una temporada de cuatro meses, fuí asignado a trabajar en
una región de México conocida como la sierra Tarahumara,
fuí a aquella región como un diácono recién
ordenado, quien no estaba seguro de que me esperaba en aquel lugar.
Dos meses antes de partir a mi nuevo hogar, hice un estudio a fondo
sobre el área a la cual yo estaba destinado. Era allí
la casa del famoso cañón de cobre, de los indígenas
Tarahumaras y los Menonitas, aparte es una de las ciudades más
grandes de México.
En breve, mi experiencia en aquel lugar estuvo enfocada alrededor del
ministerio de ayuda en la sierra Tarahumara como también en el
pueblo en el cual estaba yo basado, el pueblo La Junta, Chihuahua que
era el centro de la parroquia cual cubre un territorio geográfico
del tamaño de Manhattan, Queens, Brooklyn y parte del Bronx.
Atendíamos a una variedad de iglesias, desde la casi bien moderna
hasta la iglesia que estaba más aislada entre montañas
y construida con maderos de cabina viejos.
Los frailes Agustinos Recolectos, han estado al tanto de las necesidades
de estas parroquias aisladas al sur occidente del estado de Chihuahua,
empezando en el año 1970. Desde entonces hemos llevado acabo
nuestro trabajo misionero dentro de sus gentes y todavía hay
mucho trabajo por hacer, pero no suficientes trabajadores y algunas
veces muy poca ayuda financiera para poder hacer algo substancial. Aun
así nosotros trabajamos con lo que nos dan, porque el trabajo
del reino de Dios en esa área tiene un potencial enorme y es
una de nuestras metas, pero se requiere personas con espíritu
de auto sacrificio y arriesgados para poder hacer esto.
Como un diácono quien fuese asignado a trabajar en aquellas misiones,
solo puedo decir que no hay palabras suficientes que puedan capturar
mi experiencia allí. Lo que yo diga o escriba es solamente una
pequeña mirada de algo mucho más grande. Aún así,
Dios me bendijo usando esta experiencia para refortalecer a este diácono
y verdaderamente cimentar firmemente mi vocación como un fraile
Agustino Recolecto, quien aspira seguir la tradición orgullosa
de mis hermanos quienes vinieron antes de mí, y sin egoísmo
dedicaron sus vidas al ministerio de misiones a las cuales se les fueron
confiadas.